Comentarios sobre el alto índice de siniestralidad en el tránsito de Argentina y particularmente Capital Federal y Gran Buenos Aires. Medidas tomadas por las autoridades y sus magros resultados. Desde la cuneta hasta el control de alcoholemia. Opinión sobre la causa real de los accidentes y en que temas deberíamos focalizarnos para solucionarlos. Como provocar un cambio de actitud al volante. La educación sobre situaciones reales como herramienta fundamental. La flexibilidad de las penas y castigos. Controles de tránsito ¿Previenen accidentes o recaudan dinero? El transporte público de pasajeros, otro problema.

No es novedad que Argentina registra uno de los índices mas altos de siniestralidad del mundo.
Las autoridades, en una demostración de falta de capacidad asombrosa para resolver el tema, han implantado a lo largo del tiempo, de manera descoordinada y según su ámbito de aplicación (Nacional, Provincial o Municipal) las mas amplia gama de medidas sin lograr bajar el número de accidentes que a diario se producen en nuestro territorio. Por ejemplo a nivel Provincial quienes tenemos vehículos registrados en la Provincia de Buenos Aires (de uso particular) debemos realizar la verificación técnica del mismo anualmente mientras que los registrados en Capital Federal no, aunque muchos de estos últimos ingresan a Provincia a diario. Desde que se implementó este control el número de accidentes siguió creciendo por la sencilla razón que las fallas mecánicas inciden en un porcentaje muy bajo en los accidentes de tránsito.
Algunas Comunas decidieron también desde hace años colocar los denominados “Lomos de Burro” en las calles de los barrios. Estos se sumaron a las ya existentes cunetas, que son depresiones del suelo ubicadas en los cruces de calle. Vale decir que para muchos que vivimos en el Gran Buenos Aires terminamos entre Lomos de Burro y Cunetas haciendo turismo aventura. Por supuesto que con esto tampoco bajo el índice de siniestralidad que siguió creciendo al igual que el recambio prematuro de amortiguadores en nuestros vehículos.
Lo último en materia de seguridad, como todos conocemos es el control de alcoholemia.
¿Bajó el índice de siniestralidad? NO.
Entonces ¿dónde radica el problema? Sencillamente en nuestra conducta al volante.
¿Cómo lo solucionamos? Creo que hay dos caminos
a) Educación: Hay que realizar campañas que expliquen con ejemplos cuales pueden ser las consecuencias de nuestras actitudes. Si Ud.
Pasa un cruce de calles a 20 kms. Por hora ¿Cree que es correcto? En principio las normas de tránsito dicen que si pero ¿Dónde estaba su pie derecho en ese momento? ¿”Peinando” el acelerador o el freno? Haga la prueba y verá que ante la necesidad de frenar, si Ud. Tenía el pie sobre el acelerador no podrá detener el vehículo a tiempo aún a solo 20 kms. Por hora. Esto es solo un ejemplo.
b) Efectiva aplicación de normas mucho mas duras para los infractores.
No puede ser que quien atropella a una persona y lesiona o mata termine con un “aprobation” o una pena de cárcel siempre “parcialmente cumplida”. Es preferible que no me multen por no llevar el cinturón de seguridad pero si que cumpla 5 años de cárcel si lastime a alguien por imprudente ya que de la forma como están planteadas las cosas actualmente mas que normas de tránsito parecen simples sistemas de recaudación por multas que poco ayudan a resolver el problema. Un párrafo aparte merece el transporte público de pasajeros. Los colectivos en la Argentina se sienten dueños de la calle y no respetan norma alguna. Esto impacta directamente en el humor del resto de los conductores y por ende en su comportamiento al volante.

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